Élan Inmarcesible
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Bueno, pues sí, resulta que al final me he decidido a leer este libro. No soy muy fan de leer «el mejor libro del año» según la crítica, pero como mis libreras de confianza lo avalaban, y yo tenía curiosidad, me he puesto a ello.

                Primero de todo, me ha encantado que, en un comentario en el propio libro, cómo a modo de publicidad, ponía un «nosequé» (no recuerdo) erótico. Y luego, una que es afanosa y se documenta para hacer reseñas, he visto de forma recurrente lo de erótico. Tengo la sensación de que no hemos leído el mismo libro. Permitidme que os diga que si opináis que Permafrost es erótico, primero, no habéis leído literatura erótica, y segundo, sois una panda de mojigatos. Debe ser que esto de que una mujer lesbiana te cuente sus pulsiones o relaciones sexuales dentro de un libro, entre varias cosas más, debe ser algo que hace estallar la cabeza a varias personas, porque si no, no lo entiendo.

¿Dónde está lo erótico, que yo lo vea?

                En mi opinión, Permafrost es una ventana abierta al alter ego de Eva Baltasar, la autora, en un libro que nos desentraña su intimidad. Es un libro así de generoso, no todos te dejan entrar así en la psique del personaje y voz narradora. En el primer capítulo, un desastre comparado con el resto, en donde se veía que la autora no había encontrado su voz narradora y todo es una mezcolanza poética que no le viene nada bien (no olvidemos que Eva Baltasar es, también, una excelente poetisa, o eso he leído, que yo soy una inculta de la vida en cuanto a poesía se trata), vamos, un error de principiante que ya podría bien el editor haberle dicho: «nena, quita adjetivos, simplifica esto, sé más directa como en el resto de la novela». Y si conseguís pasar ese primer capítulo (por suerte, es corto), vemos que la autora ya se va soltando y aquello ya coge más forma.

                A nivel técnico, está escrito en primera persona y cada capítulo, de pocas páginas, es un inmenso párrafo sin punto aparte, donde nos cuenta, a modo de monólogo, temas sobre su pasado, su presente, lo que le preocupa, las ganas de morirse que tiene siempre, sus intentos de suicidio… todo precioso y súper misterwonderfuldiano.

                Pero Permafrost se guarda un as en la manga. Es una novela que va creciendo a medida que vas devorando capítulos (son cortos, aquello no se lee, aquello se devora, son atrayentes, fluidos), y oculta un curioso mensaje vital sumado a una reflexión final por parte de la autora, un tanto obsesiva a mi parecer, sobre lo que la vida te da y te quita, que quizás nos pueda parecer simple, pero es arrolladoramente humano, como el resto de la novela.

                También os tengo que decir que el libro, aunque me ha parecido bueno, está sumamente sobrevalorado. Que es un debut en prosa magnífico, sí, pero no creo que las críticas que le hayan hecho hayan servido para ayudarle. En mi caso, me han apartado de él, porque soy de la opinión que si un libro viene muy recomendado por la crítica es que algo se ha pagado. Al menos, no viene recomendado ni por Stephen King ni por George R.R. Martin, algo que agradezco y lo cual también me sirvió para leerlo (porque libro que veo que es el nuevo Juego de Tronos o que Stephen King, que parece haberse quedado sin criterio, lo recomienda, huyo).

                ¿Os lo recomendaría? Mirad, pues sí. Se lee en una nada, está bien escrito y ayuda a reflexionar, sin caer en la ñoñería, sobre varios temas vitales. Eso sí, si  no te gustan los libros intimistas o piensas que una novela erótica es algo que un párrafo explicándonos como alguien folla con otro alguien, este no es tu libro.

Maremeva, se ve un sideboob, qué guarrete es el libro.

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No sé cómo, quizás en algún artículo de algún periódico que leí hace algún tiempo, leí de lugares bonitos de España para hacer senderismo y entrar en contacto con la naturaleza. Uno de ellos era el impresionante hayedo del bosque de Irati en Navarra y, cómo era pleno agosto y necesitaba desesperadamente escapar de Madrid y abrazar árboles, convencí a toda mi tropa y allí nos dirigimos.


Os cuento la logística del tema y qué hicimos a continuación.

Alojamiento



Nosotros decidimos ir a Isaba a pasar la noche. Para buscar alojamiento, solemos utilizar la página web escapadarural.com, que ya hemos utilizado para nuestro viaje a Asturias y para alquilar la casa rural de la boda medieval.

                Allí encontramos una casa rural muy apañada de precio, llamada Francisco Mayo, en Isaba, muy cerca de Ochagavía, una de las puertas a la zona de Irati. Se alquilaba por habitaciones, pero nosotros cogimos las dos habitaciones de arriba del todo, que salían mucho más baratas porque no tenían baño dentro, pero lo compartían, aunque al ser cuatro personas, y todos amigos, íbamos a usar el mismo baño todos, así que sin problema.

                La dueña de la casa, Idoia, es un amor de persona. Nos ayudó e informó de varias rutas y nos preparó unos desayunos de esos míticos, de esos de ponerse a llorar de la emoción, por lo que si vais allí, os recomendamos que, por 6 euros míseros euros, os lo cojáis y disfrutéis de un buen desayuno para poneros las pilas.

                Nosotros llegamos el viernes por la noche y volvimos el domingo por la tarde. Las habitaciones estaban limpias, el baño igual y el pueblo era precioso. Así que, recomendado queda.

Las excursiones


Nosotros fuimos de excursión el sábado por la mañana y el domingo por la mañana. Para la excursión del sábado por la mañana, nos fuimos a Ochagavía y allí visitamos el centro de visitantes para preguntar por diferentes rutas. Optamos por una ruta muy sencilla por el hayedo de Irati hasta el embalse de Irabia. Si no recuerdo mal, tardamos dos horas ida, dos horas vuelta porque íbamos lento. Después, comimos en el restaurante del párking y muy bien, la verdad.

                Os adjunto la información en PDF de varias rutas por Irati. Información sacada de la página oficial.


MAPA-IRATI by Ysora Luinwe on Scribd



                Al día siguiente, hicimos una pequeña, pero preciosa ruta, desde Isaba a la cascada de Belabarce. Vale mucho la pena hacerla, es fácil, casi todo el camino es llano, y no se tarda más de una hora ida y otra vuelta.

Cascada de Belabarce

               Antes de irnos a casa, paramos en El Roncal, compramos queso y algunas conservas típicas de Navarra, comimos en un restaurante de allí que no os voy a recomendar porque no me gustó nada, y volvimos a Madrid.

¿Dónde comimos?


Primero de todo, recomiendo que reservéis. Los sitios son pequeños y aquello es bastante turístico.

La primera noche comimos en el restaurante Emeka y nos encantó, os lo recomendamos. Al día siguiente, en el Azpirotz, el cual os recomiendo también. De todo, os diría que en el Emeka probárais sus carnes, aunque estaba todo bueno, y en el Azpirotz nos sorprendió gratamente los cardos y el pescado, muy bien cocinados.

                En el restaurante del parking de Irati, como ya os he dicho, comimos y de precio era razonable y la comida muy buena. Especial atención a las migas y al potaje con sus piparras. Lo único malo del sitio, es que está siempre lleno, pero se puede comer de bocadillos en la terraza de fuera si queréis.

Y bueno, qué decir. Ir a Irati un fin de semana es una escapada perfecta para poder disfrutar de la naturaleza y la hospitalidad y gastronomía navarra en pleno esplendor. Muy recomendable.

Por favor, por favor, no quiero volver a Madrid, por favor....



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Ha dado la casualidad de que hacía mucho que no leía autores de habla hispana, no por nada en especial, sino porque yo me dejo llevar por si me interesa o no lo que me cuentan y no ha dado la casualidad hasta ahora. Sí, sé que he hecho mal, pero, ¿qué le vamos a hacer? Prometo enmendar mi error, aunque también prometo que no voy a leer literatura juvenil de autores españoles. Así que, absteneos de recomendarme algo de esa temática porque lo ignoraré.

                Bien, después de irme por las ramas, como de costumbre, voy al grano. Ya os habréis dado cuenta que no suelo ser muy fiel a un mismo género, que voy saltando: que si terror, que si fantasía, que si ensayo, que si literatura… Me definiría como «lectora emocional»: a ver qué me apetece hoy. Y así fue cómo llegué hasta Laura Restrepo. Quizás leí alguna noticia sobre ella en algún lugar, alguna reseña, algo que no recuerdo, así que decidí darle la oportunidad a la novela que os traigo hoy, «Los divinos».

                Lo primero de lo que me di cuenta al abrir la página primera de la novela es que la escritora no hablaba en el español que yo suelo utilizar, sino que, al ser colombiana, utilizaba su vertiente de español, cómo es lógico y normal. Más allá del debate interno que me pudo generar al pensar en lo egocentristas que a veces somos los españoles, he de decir que me costó. No estoy acostumbrada a leer ese español y me costó, y eso que soy de la generación que se veía las películas Disney en latinoamericano. Literalmente, flipé en colores, que se dice aquí. No entendía nada de lo que me estaba contando.

                Al primer capítulo, con la dificultad de la lengua añadida, hay que sumarle que es muy introspectivo al introducirnos al personaje principal de la trama, Muñeco. Se me hizo una montaña: su estilo enrevesado, que iba y venía; el idioma; y la trama. Yo, mujer de prosa sencilla, reconozco que se me hizo bola. Aunque decidí darle una oportunidad y en el capítulo 2 ya la cosa mejoró. Será que la relación entre Laura y yo también debió de fluir, aunque yo soy una ferviente convencida de que no hay que hacerle mucho caso al capítulo 1 de una novela y que hay que darle la oportunidad a un libro al menos hasta las 100 páginas y así conseguí terminarlo, porque sí, la cosa va mejorando y se va haciendo más sencilla. La autora consigue meterte en su mundo y tú ya vas conociendo mejor a los personajes, unos gilipollas todos, pero oye, al menos, tus gilipollas. Qué narices, son imbéciles. Todos.

                La historia de la novela se centra en el asesinato real de la niña Yuliana Samborí, una niña indígena de origen humilde, que fue raptada, violada y asesinada por Rafael Uribe Noguera, arquitecto perteneciente a la clase alta de Bogotá. Aquel asesinato fue como un terremoto que sacudió a toda la sociedad colombiana, y que enfrentó a las dos sociedades: la vieja y acomodada, con fuertes influencias políticas y económicas; y a esa nueva sociedad que está surgiendo y que clamaba para que se hiciera verdadera justicia.

                Pues bien, «Los divinos» intenta reconstruir, un poco bastante por libre, este hecho. Se centra en el grupo de treintañeros, autodenominados «Tutti-Frutti» (ya sólo por eso se merecen arder en el infierno) y nos narra la vida de Muñeco, alter ego de Rafael Uribe, de Duque, de Tarabeo, de Píldora y de Hobbit, narrador y último en entrar en el grupo, además de navegante entre las dos sociedades colombianas, la bisagra entre ambos mundos.

                El libro está escrito en primera persona en donde el Hobbit nos va contando, a su manera, cómo es cada uno de los miembros del grupo, cómo se conocieron, a qué se dedican, sus aficiones, su todo. Si bien, la primera parte de la novela es una reconstrucción ficticia precisamente de la envidiable vida de los miembros de ese grupo y ya es en la segunda parte donde se centra en el crimen y en la reflexión de Hobbit sobre lo sucedido.



                Vamos al lío, por lo que todos estábais esperando, ¿Os recomendaría esta novela? Sinceramente, me dejó fría. Ni chicha ni limoná. ¿Merece la pena leer a la autora? Yo creo que sí, es una buena escritora, probablemente «Los divinos» no fue mi mejor elección para conocerla. Si tuviera que recomendaros que empezarais por alguna, sin duda alguna sería por «Delirio», su novela más conocida y más premiada. Si en algún momento me da por volver a la autora, que no os quepa la menor duda que ése será el libro que escogeré.

                Y vosotros, ¿Habéis leído a Laura Restrepo? ¿Os ha gustado? ¿Me recomendáis leer «Delirio»?

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Recién llegada a las librerías, esta novela de la surcoreana Cho Nam-jo y publicada en España por la editorial Alfaguara, no parece tener más aspiraciones que explicar la vida de la protagonista, Ji-young. Pero en realidad, encierra mucho más entre sus páginas, en donde vemos que la faja y los comentarios de lectores y críticos de otros países donde el libro ya había sido publicado nos iba avisando. ¿Por qué iba a ser diferente en España? Y es que en su país de origen ha sido todo un fenómeno y, en este caso, no creo que haya sido una estrategia de marketing editorial como el que tantas veces vemos que se utiliza.


                Ante la aparente sencillez de la historia, con un argumento que en nada sorprende, subyace una trama cargada de sentimientos contradictorios, de sutil violencia y, sobre todo, de discriminación sufrida. La voz de la narradora, en primera persona, siempre se mantiene lineal, como quien explica de forma aséptica algo que le ha sucedido sin darle la menor importancia. Pero no sólo nos cuenta la historia de su protagonista, sino que aprovecha y nos narra la vida de su hermana, la de su abuela y su madre, el puntal de la novela y artífice de todo en esa familia y, por ende, la pieza fundamental para entender la historia.

                Lo brillante de la novela es, aparte de la sencillez con la que está narrada (y en este caso, el buen trabajo de traducción de Joo Hasun al castellano), es la cercanía de lo que cuenta. Y es que, a pesar de transcurrir en la lejana Corea del sur, al suceder toda la narración bajo el prisma de un sistema patriarcal, mucho de lo que nos cuenta nos puede retrotraer a vivencias propia, porque, salvando las diferencias culturales, ¿Quién no ha tenido una madre o abuela ama de casa, que se las ingeniaba para sacar a su familia adelante? ¿Quién, siendo mujer, no se ha sentido en algún momento ser menos que un hombre? ¿O acosada por un desconocido, cosificada como un trozo de carne listo para ser cazado?

                La autora repasa todas las etapas vitales de la mujer a lo largo de la vida de Ji-young, explicando lo que se espera de ella en cada uno de los momentos de su vida con toda la normalidad con la que nos lo hemos encontrado en nuestra vida cotidiana.

                Así, sin más, somos testigos del cambio del pensamiento arcaico, representado por la abuela, con sus tradiciones donde primaba el hijo varón y el subyugamiento de las mujeres de la familia a la preponderancia de los hombres; la madre, hacedora del cambio, pilar de la familia, que quiere que sus hijas tengan las oportunidades y libertades de las que ella no dispuso en su momento; y Ji-young y su hermana, producto del esfuerzo de esa madre esforzada, que se encuentran a medio camino entre la propia realización y la figura del clásico «ángel del hogar», en una sociedad que no se lo pone nada fácil para seguir importante una vez se deciden a ser madres.

                «Kim Ji-young, nacida en 1982» no es una novela para todo el mundo. Aunque tenga una lectura en apariencia sencilla, lo que cuenta te desgarra por dentro y te puede hacer recordar momentos que has tenido enterrados en lo más profundo de la memoria. Una novela valiente, que quedara como radiografía de una sociedad en la que vivía una gran parte de las mujeres a finales del siglo xx y principios de xxi. Un canto al aprendizaje, para que apreciemos lo ganado y, sobre todo, para que no demos marcha atrás.



Ficha Técnica


Autora: Cho Nam-joo
Traducción: Joo Hasun
Editorial: Alfaguara

Año de publicación (español): 2019
Año de publicación (origen): 2016
Precio: 16,90 €

ISBN: 9788420437927

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Si os he de decir la verdad, hay varias cosas en mi vida que he querido por encima de todo: visitar Japón (a poder ser, varias veces), vivir de escribir (no necesito ser millonaria, con ser mileurista me conformo) y tener un vestido de mangas larguísimas.

                No me preguntéis cómo, pero lie a mi ahora marido a ello. Yo lo de la boda medieval era accesorio, quería ir con mangas largas. ¿Qué podía ir de novia así? Ya, pero ya que estábamos, pues lo hacíamos bien. A lo bestia. Todo el mundo disfrazado. 
Jardines del castillo de Himeji con todos los cerezos en flor.

                Así que, posterior pedida a mi preciosa pedida de mano en los jardines del castillo de Himeji (incluyo foto, el vídeo es demasiado ya), en la cual se conchabaron todos mis amigos con mi marido, nos pusimos a organizar el tema.

Lo primero: buscar la organización


Para mí, lo esencial fueron dos cosas: buscar a alguien que nos pusiera todo el montaje medieval y mi vestido.
                Los que escogimos fueron a Bodas Medievales España y su organizador, Christian, fue encantador y, junto a su equipo, hicieron un excelente trabajo. Fueron ellos los que nos ayudaron a escoger fotógrafo (Para toda la vida) y lugar donde celebrar el banquete.

Lugar dónde se celebró la ceremonia.


                El lugar donde hicimos el banquete fue en la finca Los Truecos. Nosotros íbamos sin mucho ánimo, porque nos había gustado más otro sitio, pero nos enseñaron aquel lugar en medio de la campiña de Toledo y nos atendieron tan bien, además de que nos hicieron un buen precio, que nos decantamos por organizarla allí.

                La finca está un pelín lejos de Madrid, de donde era casi todo el mundo, pero con escapadarural.net alquilamos una casa para parte de los invitados. La zona está llena llenita de casas rurales y como fue en temporada baja, no salió muy caro.

El traje, la capa y el cinturón de El costurero Real. 


                El vestido me lo hicieron en el costurero real y fue una experiencia maravillosa. Yo quería que mi traje estuviera hecho en Barcelona, que para eso soy de allí y las chicas del costurero fueron estupendas. Plasmaron mi idea, una versión del cuadro de El espaldarazo, a la perfección, me atendieron maravillosamente y me hicieron un traje a medida que salió infinitamente más barato que un traje de novia tradicional. También me hicieron una capa a juego. Os recomiendo muchísimo que las visitéis en su tienda de plaça del pi en Barcelona o entréis en contacto con ellas por correo. Tienen también tienda en Etsy con cosas muy chulas y así rollo fantasía y alternativas.

                Los zapatos los compré en una tienda llamada La veintinueve que una amiga me recomendó, con ropa de los años 50. 

                Para el ramo, utilicé la página bodas.net para localizar floristerías por la zona y que me la pudieran llevar a la finca donde me alojaba. La verdad es que os recomiendo la página si no tenéis muy claro qué hacer con la boda.


Lo segundo: nos ponemos en faena


                Las invitaciones nos las hicieron los chicos de bodas medievales España y nos dieron varios modelos. Quedó al final como un rollo de pergamino lacrado muy interesante. Claro, tuvimos que adjuntarle instrucciones, cómo donde estaba la finca y cuál era el código de vestimenta.

                ¿Qué usamos para los disfraces de la gente? La organización nos facilitaba varios disfraces y nos regalaron en el pack el uso de 10. Tenían un amplio catálogo para mujeres y hombres que no estaban mal. Si no recuerdo mal, el precio del alquiler de los otros era entre 20 y 30 euros, donde ellos incluían el lavado y el planchado.

Así de guapos iban. Sin ellos, no hubiera podido ser igual.

                Sin embargo, mucha gente optó por hacerlo por su propia cuenta. Si estáis en ello, tenéis varias opciones: la ya citada Etsy, donde, por ejemplo, mi marido compró su capa a Armstreet (esto recomiendo hacerlo con tiempo), las coronas de las damas de honor y la tiara del novio venían de allí de unas chicas asturianas (Ayalga), que nos la mandaron en tiempo récord.

                Eviltailors tiene tienda en Madrid y un vendedor encantador que os atenderá estupendamente si tenéis un evento medieval o un roleo en vivo. Os puede pedir cosas de la tienda online y os las tiene preparadas.

                Hay varias tiendas de alquiler de disfraces en Madrid, las que usaron, por ejemplo, mi suegro y un amigo fue Disfraces París, a un precio razonable y con trajes preciosos.

                Mis damas y una amiga optaron por modistas. Esto fue lo que más nos costó encontrar, el traje de las damas, pero quedaron guapísimas y el traje fue muy razonable de precio, que era una cosa que me daba a mi pavor, que gastaran mucho dinero en el vestido.

                Y claro, queda la opción de que cada uno se lo haga, que también hubo quién lo hizo. Eso sí, requiere que seáis habilidosos con la máquina de coser.


Maquillaje y peinado de Ángela Canosa. Tiara de Evil Tailors. Bata y camisón del primark 😂


                El maquillaje y peinados, tanto el mío como el de mi marido, lo hizo ÁngelaCanosa, que se desplazó hasta la finca. Lo hizo con un precio razonable y nos hizo pruebas y todo. Si os casáis por Toledo o si tenéis un evento por allí, os la recomiendo mucho.

La boda


Nuestra boda oficial, la que vale ante el estado, fue por el registro civil de nuestro pueblo. Como más de medio año antes, me acerqué al registro y me dieron lo que necesitaba: el certificado de nacimiento de los contrayentes, y el padrón. Si no habéis vivido más de un año en el mismo lugar, necesitaréis el padrón del otro lugar, que es lo que me pasó a mí.

                El certificado es fácil de pedir, se hace por internet y te lo mandan a casa. El padrón ya tienes que ir a la oficina del ayuntamiento o al propio ayuntamiento y pedirlo. No es algo automático, tardarán un tiempo en tramitarlo.

                Cuando lo tienes, eliges a un testigo (nosotros llevamos dos), coges cita en el registro y llevas todo. Y una vez eso, pasa un tiempo donde lo cuelgan y ya te llaman para que pidas cita para la boda. Y nada, vas al juzgado con dos testigos, te casa el juez y te dan tu flamante libro de familia. Hay opciones de que te salga gratis (lo nuestro fue) o que te casen pagando. Elegid la que queráis, en el registro os informan.


                La boda medieval fue en la finca, en donde uno de los chicos se vistió de cardenal y nos casó. Tuvimos entrega de anillos con aves, una lechuza blanca para mí y un águila para mi marido. Las aves se quedaron toda la boda con sus cuidadoras y fue una atracción estrella. Vamos, el mayor acierto. Los niños flipaban.



                En el pack que cogimos, teníamos malabares, animación por parte de la mujer barbuda (esto fue divertidísimo), un verdugo, música, pelea de espadas (donde raptaron a una de mis damas) y danza del vientre, además de que prepararon una zona chillout con cachimbas, hicieron un taller de percusión y muchos bailes. Todo esto creo recordar que costó un poco más de 6000 euros.

                El banquete tuvo un pregonero para el cual nos inventamos títulos para todos los invitados y los saludamos, junto a nuestros padres, a la entrada del convite. Justo después, liamos a varios de nuestros amigos para que nos ayudaran con la canción de la entrada del  banquete: cantamos la canción de Rains of Castamere y la verdad es que quedó bien y original. Nos aplaudieron mucho y quien lo pilló, se descojonaba.

Si le dáis a que se vea más grande, podéis leer los nombres de las mesas.


                Las mesas fueron temáticas: se me ocurrió que cada mesa tuviera el nombre de un reino fantástico y la chica de la organización de la finca, Eva, nos dijo que nos podía conseguir que los sitting plan y los menús estuvieran personalizados (creo que el diseño costó 100 euros más, no recuerdo bien), así que tuvimos eso también. Organicé las mesas con mi marido poniendo nombres como Poniente, Cimeria, Melniboné, Tigana… y su correspondiente cita en el menú para que, si la gente tenía curiosidad, lo mirara (Ysora potenciando la lectura). He de deciros que la mesa presidencial, la mía, tenía el nombre de un reino de mis libros y su correspondiente cita. Os juro que hubo gente que se dedicó a coger uno de cada de todas las mesas.

Salón principal de la finca de Los Truecos

                El regalo para los invitados fue una copa y lo puso la organización.

                La gente de la finca se portó muy bien y se implicaron mucho en la boda, hasta se disfrazaron y todo con los trajes que les proporcionó el organizador de la boda. El banquete fue normal, comida normal, no queríamos que a la gente le diera un parraque, así que aquí sólo os puedo decir que hubo aperitivos, primero, segundo y postre. Esto fue normal.

Tree más invitado a cantar.


                Para el final, contratamos al grupo folk Tree que amenizó la velada con un concierto que disfrutaron mucho. Fueron canciones tradicionales irlandesas y también iban disfrazados.

                La boda terminó a las 9 y yo ya quería morirme. Pero parece que los demás se divirtieron.
¿El mejor momento de la boda? El pasillo de espadas. Se pusieron nuestros hermanos y amigos cercanos a hacernos el pasillo de espadas y fue uno de los momentos más bonitos del encuentro y lo que dio inicio al banquete con los aperitivos.



Tips básicos para una boda medieval (y para cualquier boda): tener un padrino que te ayude, tener damas de honor que te ayuden también, que tu familia y amigos se impliquen en la locura. Y sobre todo, tener paciencia. ¡Y disfrutar!

¡Ah! Se me olvidaba lo que muchos esperabais, el coste aproximado de la boda (sin luna de miel), fueron como de unos 15000 euros en el 2019.

Si tenéis alguna pregunta, tenéis en el blog mi twitter o, si preferís, podéis dejarme aquí un comentario.

Créditos de fotografía: Para toda la vida Bodas

¡Muchas gracias por leerme!

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El otro día hice una encuesta en mi twitter y salió como ganadora la opción de que os contara mi itinerario por Nueva Zelanda. Como lo prometido es deuda, aquí os dejo el viaje que hicimos mi marido y yo.

Un par de consideraciones previas importantes:

Nuestro avión. Vamos, no es nuestro, pero que subimos en él. Ya podríamos, ¿eh?

·         Nosotros volamos con Emirates, tanto desde Madrid como desde Dubái. Como queríamos recorrer todo el país, en Sidney cambiamos y entramos por Christchurch, una ciudad importante de la isla sur, por lo que el viaje de ida fue un poco más largo que el de vuelta, que volvimos directamente desde Auckland. Aunque creo que sale más caro, mi experiencia volando en Emirates es muy positiva sobre todo teniendo en cuenta que hay que hacer trasbordo en algún lado y Dubái es un aeropuerto enorme. Emirates opera todo en la misma terminal y esa es enorme. Imaginaos cambiar entre ellas. Una locura. Y más si tenéis la conexión en breve.

·         Para hacer el viaje, alquilamos una caravana utilizando este enlace. Os recomendamos encarecidamente que la llevéis prealquilada desde vuestro país de origen. Al ser un país muy preparado para ello, tenéis varios comparadores en internet. También os recomendamos encarecidamente la aplicación wikicamp para free camping.

Christchurch


Tranvía en la zona comercial de Christchurch. Va por dentro del edificio, sí.

Aterrizamos en una de las principales ciudades de la isla sur. Para llegar al hotel, cogimos el servicio shuttle, del que os hablaré de tips para viajar a Nueva Zelanda.


Esta ciudad la voy a llamar la ciudad de los resistentes. Han sobrevivido a varios terremotos devastadores y al desgraciado acto terrorista en las dos mezquitas. Estuvimos viendo las flores y os juro que sobrecogía el corazón. 

La ciudad tiene un centro muy interesante y está en constante expansión. Desde aquí cogimos un bus al aeropuerto de nuevo y allí recogimos en Mighty Deuce nuestra caravana.

Akaroa


Akaroa desde una colina

Nuestra primera parada fue la colonia francesa de Akaroa. Se supone que íbamos a hacer un crucero para nadar con delfines de Héctor, pero la cancelaron por mal tiempo. El pueblito vale la pena visitarlo. Nosotros dormimos en el Holiday Park de Akaroa.

Lago Tekapo

Lago Tekapo


Después de Akaroa, visitamos el lago Tekapo y el lago Pukaki. En el lago Tekapo fuimos a una reserva de cielo oscuro para ver cómo se desplegaba ante nosotros la magnificencia del cielo nocturno en todo su esplendor. Vía láctea incluida.

Oamaru

Entrada al museo steampunk


La ciudad Steampunk por excelencia. A primera vista parece una ciudad costera más, pero tiene un distrito victoriano llena de pequeñas tiendas y restaurantes con encanto, además del museo steampunk, que harán las delicias de todos los amantes de esta tribu urbana.

Orokonui

Tuis de Orokonui

Hicimos una pausita en nuestro viaje para visitar este ecosantuario. Nueva Zelanda se caracteriza por tener unas especies muy diferencias del resto del mundo de pájaros, que se pueden ver en libertad en esta reserva. Muy recomendable también es su cafetería con una gran selección de comida vegetariana y vegana.

Milford Sound

Milford Sound con lluvia y niebla


Paramos en Te Anau a repostar y nos metimos de lleno en el parque nacional de Milford Sound. Antes de meteros allí, sabed que en unos 200km no tendréis manera de poner gasolina, así que id hasta los topes. Hicimos parada cerca del  propio Milford Sound y desde allí salimos por la mañana. Llovía a mares, así que sólo pudimos hacer el crucero, sin ver apenas nada, y ver el acuario invertido que allí tenían, pero nos suspendieron el kayak.

Queenstown

Lago Wakatipu de Queenstown y puerto del mismo.


La ciudad de los deportes de aventura por excelencia. Allí había un ambientillo que no lo vimos en ninguna ciudad más de la isla sur. Muy enfocada al turismo, sobre todo vive de su hermoso lago, el cual bauticé como el “lago Harry potter” porque es igual que la cicatriz de Harry (realmente el lago se llama Wakatipu, pero lo mío quedaba más cuqui, ¿o no?).

Franz Josef Glacier

Todavía no me puedo creer que me metiera ahí.


Debido a un incidente con un puente roto, nos jorobó un poco la ruta inicial que consistía en visitar los dos glaciares. Al final, sólo pudimos visitar uno de los dos después de un viaje de 10 horas. En Franz Josef paseamos por el glaciar, toda una experiencia.

Hokitika

Hokitika hokipone


Hicimos parada técnica en Hokitika, un pequeño pueblo costero que nos conquistó por lo encantador que era y por sus buenas gentes. Vale la pena pasar, aunque sea para descansar un momento del viaje.

Parque nacional de Abel Tasman

Árbol solitario en Abel Tasman


¿Habéis visto la horrorosa película de “La playa” de Leonardo Di Caprio? Pues sus playas podrían haber salido perfectamente en ella. Tiene varias rutas, algunas de días. Nosotros hicimos una de tres horas y vimos un par de playas impresionantes. Lo malo es que la cogimos en marea baja. Comimos en el restaurante de al lado de Abel Tasman y la verdad es que muy apañado.

Picton

Háblame del mar, marinero...


Desde ahí cogimos el ferry hasta Wellington, en la isla norte. Hay dos compañías para coger el ferry, Interislander y Bluebird. Nosotros cogimos el segundo. Te embarcan con la caravana y te hacen luego bajar. Tardamos unas tres horas en cruzar ese pequeño estrecho que se ve en los mapas.

Wellington

Colección de miniaturas de Weta Workshop


Llegamos a Wellington bien temprano por la mañana con la caravana y lo único que hicimos en la capital fue ir al Weta Workshop, en donde hicimos un tour por los estudios que tienen, incluidos originales de diferentes películas en las que han trabajado.

Taupo

Lago Taupo


Luego fuimos a la zona del lago Taupo en la que pasamos varios días, viendo el lago y visitando la zona. Estuvimos también en Rotorua y vimos el Orakei Korako, un parque geotermal impresionante.

Hobbiton

Esto no necesita explicación


De Hobbiton no me extiendo, porque tenéis en esta entrada la visita que hicimos.

Auckland

Sky tower de Auckland, el edificio más alto de la ciudad


Pasamos dos noches en Auckland para poder descansar y coger fuerzas para viajar las 26 horas de vuelta. En Auckland devolvimos la caravana y dormimos en un hotel estupendo en pleno centro, al lado de la Queen Street. Desde ahí, cogimos el avión y volvimos a España, esta vez sólo parando en Dubái.




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Ysora
Escritora, librera e historiadora

¡Hola a todos! Soy Ysora. Muchas gracias por entrar en mi mundo, espero que disfrutéis.



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