Llevaba la friolera de dos años
intentando escribir esta entrada (qué rápido pasa el tiempo), y el otro día,
revisando fotos para mi blog de historia de Japón, reencontré las fotos que me
hice como oiran en Tokyo.
Si vais a viajar a Japón en breve
(no digo ahora, que tal y como andan las cosas no se puede ir viajando), y os
apetece vestiros con el traje típico de allí, hay varias opciones. La más fácil
es, si viajáis a Tokyo, es que os vistan de maiko
o geisha y podáis ir a dar una vuelta
a la ciudad y os hagan fotos en ella. No tengo una experiencia que narrar aquí,
pero Laura de japonismo.com lo hizo y en ese enlace podréis ver su experiencia, además de poder reservarlo,
si os apetece, vía la página. También existe la posibilidad de alquilar un
kimono y pasear por la ciudad durante unas horas. Esto lo debe de ofrecer
varias ciudades, porque aparte de en Kyoto, lo vi en Kanazawa.
Yo, sin embargo, opté por algo
distinto. Como ya que me iba a gastar los dineros, decidí hacerlo a lo grande y
me decidí por la oiran, o lo que
viene a ser, la putilla japonesa (vamos, que las oiran eran las prostitutas del
Japón antiguo, pero hasta para eso tenían sus clases y sus ropas). Las oiran tenían unos kimonos y unos tocados
espectaculares, por lo que, claro, pues la foto quedaba más llamativa.
Una publicación compartida de スタジオ七色 (@studio_nanairo) el
Nosotros fuimos al estudio Nanairo en Asakusa y fueron como unas dos o tres horas y nos costó 300 €. Creo recordar
que escogimos el plan siran, pero si os tengo que ser sincera, la verdad es que
no lo recuerdo.
La verdad es que fue una
experiencia súper positiva. Nos maquillaron a mi amiga y a mí como nunca habían
hecho y me pusieron un pelucón que pesaba por lo menos tres kilos (recuerdo
cómo se me iba la cabeza para atrás todo el rato del peso). Las chicas del
estudio nos trataron súper bien y lo hicieron muy ameno. Nos llevamos un CD con
12 fotos dentro en alta calidad y luego, una pequeña muestra de lo que había en
el interior, además de tres fotos impresas como para ponerlas de sobremesa.
Mi madre, en vez de foto de comunión, tiene esta en el recibidor.
Así que, ya sabéis, si os apetece vestiros con un kimono, pero además hacerlo en plan espectacular, os recomiendo
que reservéis una tarde de vuestra estancia en Tokyo para hacer esto. Además,
el estudio está al lado del templo Sensoji de Asakusa, así que podéis hacer un
dos por uno ese día.
Supongo que una parte esencial para aquellos que viajan a Japón es saber qué ver. Nosotros no compramos ningún pack hecho, simplemente nos organizamos con booking para las reservas de hoteles, compramos el billete de avión en Iberia mediante la página de viajes de El corte inglés, compramos un seguro de viaje y reservamos el JR Pass y el wifi desde España.
Nos llevó bastante tiempo discernir qué queríamos ver exactamente. Japón es un país extenso como bien sabréis y bueno, no íbamos a estar un año, así que tuvimos que acotar. Éramos un grupo de seis con diferentes requerimientos y al final hicimos lo que creímos mejor para todo el mundo: optar por los que probablemente no fueran a volver, que se llevaran la mejor impresión posible. Así que, nos hicimos un pequeño recorrido por la isla central que la verdad, valió la pena, aunque eché de menos pasar más tiempo en Kyoto y en Tokyo (lo cual me sirve de excusa para volver a ir).
Como ya puse en la entrada del transporte en Japón, nosotros llegamos a Narita directos desde Madrid. Llegamos a Tokyo y cogimos un tren bala a Kyoto, que fue dónde empezamos el viaje:
Kinkaku-ji en Kyoto
Kyoto: pasamos en la ciudad tres noches. La primera fue una toma de contacto. Hicimos una gran tontería al no coger el tren y pasearnos por la ciudad pensando que las estaciones de tren estaban más cerca (mal) mientras arrastrábamos las maletas. Llegamos al hotel y nos dimos una vuelta por el kamishichiken. Al día siguiente fue el que pasamos entero por Kyoto y vimos varios templos y palacios importantes, probamos el ramen, nos montamos en tranvía, vimos cerezos a tutiplén… nos enamoramos de la ciudad.
El castillo de Himeji o de la grulla blanca
Himeji: Pasamos el día visitando aquel precioso castillo y los jardines de al lado que estaba a eso de una hora en tren bala desde Kyoto. Vale la pena.
¡Cucú!
Fushimi Inari y Osaka: El siguiente día nos lo pasamos viendo el impresionante Fushimi Inari y marchamos a Osaka por la tarde. Paseamos por su milla de oro, comimos okonomiyaki y visitamos dotonbori y el templo de las putes (incluida la calle en la que nos metimos sin querer). Encontramos un bar español con un japonés estupendo que tenía Mahou (en la misma calle de las putes pero ya fuera de la zona central).
Ola k ase, me da de comer o k ase
Nara: Fuimos de Osaka a Nara a ver los ciervos y el gran Todaiji con su buda gigante. Pasamos allí casi todo el día y por la noche nos fuimos a Kanazawa.
Parece que va a salir Kenshin en cualquier esquina.
Kanazawa: decidimos ir a esta capital del norte porque queríamos ver el castillo de Matsumoto e ir a un ryokan en esta zona, así que visitamos su barrio del té y su barrio de samuráis. Hacía frío y llovía, pero la ciudad era preciosa.
¡Ay, que boniiiiitooo!
Shiragawa-go: cogimos el bus a primera hora de la mañana y partimos hacia esa aldea en medio de los alpes japoneses. Aquello fue toda una experiencia. Os la recomiendo vivamente.
Muy bonito todo, pero un frío del carajo.
Takayama: He de decir que aquí anduve condicionada por el hotel de mierda que nos cogimos y por lo mal que dormí aquella noche. No me encontraba bien, me dolía la cabeza horrores y estaba tremendamente cansada, pero viéndolo desde la perspectiva del ahora, Takayama fue una ciudad preciosa, pequeña, con encanto, con un barrio de samuráis que de noche daba miedo (no a mí xD), pero de día bullía de actividad. Bebimos sake del bueno y comimos ternera de Hida. Eso sí, pasamos mucho frío y siguió lloviendo, lo cual enturbió un poco el tema.
¿Nos hacemos unos baños?
Zona de Okuhida Onsen estuvimos en un ryokan que nos robó el corazón. Se llama «Yamazatonoiori Soene» y fue de lo mejor de Japón. Si queréis una experiencia completamente japonesa, tenéis que ir o a este ryokan o a alguno de la zona: baños termales al aire libre y cubierto, habitaciones con tatami y futón, te dejaban un yukata, te daban una cena degustación japonesa y un desayuno… El detalle de que nos dieran unos onigiris para el viaje en bus hasta Matsumoto hizo que se me cayera la lágrima de la emoción.
Estos como los que van al Retiro a hacerse las fotos de novios...
Matsumoto: salimos del ryokan prontito y a medio día llegamos a Matsumoto en bus. Visitamos sólo el castillo del cuervo negro y tomamos fideos soba y ya nos volvimos a Tokyo.
Turista style con ojeras incluidas (Ameyoco)
Tokyo: en Tokyo vimos poco, pero no por falta de tiempo, sino por una serie de catastróficas desdichas. Vimos al gundam de Odaiba, «disfrutamos» de la hora punta en el tren, nos disfrazamos de oiran, visitamos templos, cantamos en un karaoke dos noches, fuimos a Ameyoco a comprar kimonos de segunda mano, visitamos Shinjuku y Harakuju, quedé con una amiga que hacía un montón que no veía y que se había marchado allí a vivir… nos quedó muchísimo por hacer, por lo que la capital se merece una segunda visita más larga.
Bonus track: Antes muerta que sencilla (Nanairo Studio)
Narita: decidimos pasar la noche en un hotel del aeropuerto y he de decir que fue una decisión de lo más acertada que os recomendamos encarecidamente. Además, estos hoteles tienen servicio de autobuses como ya os dije en otra entrada y son súper útiles.
Mi top 5 de este viaje:
5. La visita a Nara. Los ciervos estaban locos. Pasar por el agujero del pilar del templo Todaiji fue muy divertido.
4. La sesión de fotos de oiran en Asakusa.
3. El ryokan con onsen. Lo de bañarse así es algo que me dejó totalmente loca. Le llegas a coger el gusto muy pronto.
2. El día de Kyoto y sus innumerables cerezos en flor
1. Por razones personales, la visita a Himeji. En el fondo soy una romántica.
Es evidente que, a no ser que no os mováis de un sitio en Japón, vais a tener que utilizar su transporte público para moveros. Primero de todo, tranquilizaros. El transporte público va mucho mejor que en España. Los trenes tienen una puntualidad que Renfe no ha visto en años (y eso que era de los más puntuales hace unos añitos) y hay opciones de transporte a tutiplén. Al principio, nos llamó la atención el funcionamiento de los buses, pero mirándolos 5 minutos, los acabas entendiendo (eso si vuestra neurona no tiene jet lag) y los trenes es de lo más sencillo que hay. Así que si tenéis alguna inquietud, espero que mi experiencia pueda ayudaros en algo. Me apoyo en los sabios conocimientos de los chicos de la página de japonismo, una especie de dogma para el viajero a Japón que si no la conocéis, ya estáis tardando.
Trenes de larga distancia y JR Pass
Ya viene el treeeeeen ~
Os voy a adjuntar dos entradas a japonismo.com, porque si es cierto que lo explican maravillosamente bien. De todas formas, yo os voy a explicar mi experiencia con el uso del JR Pass y cómo nos organizamos para que tengáis otro punto de vista. Antes de todo, las entradas a japonismo:
Nosotros seguimos la recomendación de la página y reservamos los JRPass con la página que nos señaló japonismo. Allí los compramos según el plan que quieras, en nuestro caso fue la de 14 días y la normal (no la green, como la clase preferente). Al cabo de los pocos días llegó a casa un correo físico con la orden de intercambio del JRPass, que tendríamos que cambiar ya en Japón cuando llegáramos. Y hasta allí el papeleo que se tenía que hacer en España.
JRPass con su orden de intercambio
Una vez en el aeropuerto, en nuestro caso el de Narita, ya que cogimos un vuelo directo Madrid-Tokyo, hicimos una cola infernal en la oficina del JRPass y nos dieron el preciado papel. Deciros que si podéis evitar ir al de Narita, os lo aconsejamos, aunque a veces no queda otra. Hay otras oficinas de intercambio de órdenes menos concurridas que ésta, pero a veces tal y como está organizado el trayecto, había que hacerlo así. A nosotros no nos quedó otra que hacer una cola de casi dos horas, en la cual te relacionas con todos los españoles y parte de los extranjeros que han llegado al mismo tiempo que tú a Japón, para poder coger el Narita Express (para el cual sí o sí hay que hacer reserva) y luego el tren bala para ir a Kyoto una vez llegados a Tokyo.
Normalmente, y digo esto aunque no lo encontramos, los empleados de JR te atienden en inglés sin ningún problema. Sin eficientes, trabajadores y rápidos. Si tenéis dudas, ellos os las resuelven sin problema.
Así es un JRPass por delante y por detrás, con sus sellitos y todo.
Hay algunos trenes que no necesitan reserva, pero otros muchos sí. Nosotros os recomendamos que lo hagáis para poder viajar tranquilos, porque se van en vagones diferentes a los que admiten más gente y probablemente vayáis más tranquilos. Para reservar asientos hay que ir a la oficina de JR con el iconito verde, o midori no madoguchi. Allí te dan tus billetes y te sellan el JR Pass por detrás con el sello de la estación. Dependiendo de la estación, habrá más o menos cola. Por nuestra experiencia, suelen ser bastante rápidos.
Esto es lo que tenéis que buscar con todas vuestras fuerzas. Ya os podéis poner las gafas de ver de lejos.
Nosotros usamos el Narita Express del aeropuerto a Shinagawa (Tokyo) previa reserva (insisto, no olvidéis reservarlo y os pase como a nosotros a la ida al aeropuerto). Tardó un poco más de una hora.
En Shinagawa fue donde cogimos un tren bala hacia Kyoto que tardó unas tres horas en llegar hasta la estación principal. En Kyoto, la línea local de tren permite el uso del JR Pass, pero he de admitir que en muchos casos o bien fuimos andando o cogimos el bus, del cual luego hablaré por encima, porque fue nuestra primera experiencia y aluciné.
En Kyoto cogimos un tren bala a Himeji, que tardó una hora y no dio mayor problema, la verdad.
Para Osaka también cogimos el tren bala. Son 15 minutos. Vamos, que están al lado. Que la próxima vez que vayamos, os podemos asegurar que cogeremos el hotel en Osaka e iremos a Kyoto en tren todas las veces que queramos, porque el alojamiento en Kyoto era más caro que en Osaka. El tren normal, que no bala, tarda media hora. Vamos, para echar la cabezadita.
Billetes de tren y uno por detrás para que lo veáis.
Desde Osaka a Nara cogimos un tren en el cual debo deciros algo. Por algún motivo que desconozco, los trenes se desconectan y conectan en diferentes estaciones. Debéis estar muy atentos a las indicaciones de los trenes, porque os avisarán en qué vagones debéis estar para seguir a Nara y no a otro sitio. Sí, suena marciano, lo sé, pero nosotros tuvimos que cambiarnos para seguir, tal y como un señor muy amable vino a explicarnos. En nuestro caso, los cuatro primeros vagones eran los que iban a Nara y los otros cuatro de atrás, a otro sitio que no recuerdo.
Ya desde Osaka fuimos a Kanazawa en tren bala. Allí no hubo mayor problema salvo la hostia de frío que nos dio. Tardó unas cuatro horas, muy cómodo y silencioso. Sólo recordaros que comáis algo en el tren, porque cuando llegamos, estaba ya todo cerrado y nos costó encontrar un restaurante abierto.
Ya damos el salto hasta Matsumoto, en donde cogimos un tren hasta Nagano para hacer intercambio de trenes y coger el bala a Tokyo. Allí parece ser que se estila eso de hacer intercambio de estaciones por ciudades, cosa que en España lo veo menos (vamos, de las veces que he viajado en AVE o en tren no he hecho nunca eso. Supongo que tiene que ver con haber vivido siempre en capitales importantes).
En Tokyo nos movimos sobre todo con la Yamanote Line, la línea más importante para el turisteo más que nada porque es la que pasa por todas las zonas importantes de Tokyo y por las principales estaciones de tren. Para que os hagáis una idea, nosotros teníamos el hotel a unos 20 minutos andando de Ueno, una mega estación, que estaba a un tiro de piedra de las otras. Vimos todo lo que teníamos que hacer en Tokyo sin salir de la línea Yamanote. De todas formas, ya os digo que nosotros en Tokyo sólo fuimos a comprar y a frikear, se nos ha quedado pendiente. Pero en una visita flash, ese JR pass para la línea Yamanote nos fue estupenda.
En la estación de Tokyo reservamos el Narita Express (que siempre va con reserva, recordadlo) y ya nos fuimos al aeropuerto.
Los autobuses interurbanos
Cuando planificamos el viaje a Japón decidimos que no queríamos centrarnos en las grandes ciudades, así que decidimos ir un poco por el norte de la isla central de Honshu, por lo que planeamos ir a los alpes japoneses y cogernos ahí un ryokan con onsen. Para ello, quisimos empezar nuestro viaje por la capital de Ishikawa, Kanazawa. Desde allí cogimos un autobús que nos dejó en Shirakawa-Go, una aldea patrimonio de la humanidad que vale la pena ir a verla mucho (incluso podéis quedaros si queréis a pasar la noche). En la propia estación de autobuses de Kanazawa, al lado de la del tren, nos compramos los billetes a Shirakawa-Go y luego a Takayama sin ningún tipo de problema.
Shirakawa-Go es una excursión de un día que vale la pena verla en bus porque los paisajes son preciosos. Como estamos hablando de dineros y transporte, os diré que el viaje a Shirakawa-Go nos costó, junto con el billete a Takayama, 4500 yenes.
Ya en Takayama nos fuimos en bus hasta donde estaba nuestro ryokan en un bus directo que pasa por todo los onsen de la zona. Hay una estación importante, Hirayu Onsen, desde donde salen los buses de vuelta a Takayama e, importante, a Matsumoto, en donde estuvimos también desde allí. Tienen una pequeña cabina en la enorme estación que es donde se compran los billetes. Nos costó 2196 yenes y tardamos sobre una hora y media de trayecto entre montañas y pequeñas ciudades.
En resumen, no os preocupéis, en las taquillas conocen el suficiente inglés como para poder atenderte y ayudarte y en los buses hay unas pantallas que anuncian todas las paradas en japonés e inglés.
Los buses urbanos y cómo se pagan
Así es un billete de autobús.
Si bien es cierto que teniendo el JR Pass no usamos muchos autobuses urbanos, lo utilizamos en Kyoto y en Kanazawa principalmente. Aquí sólo os quiero comentar cómo funcionan los autobuses en los que nosotros nos subimos, incluidos los interurbanos.
Existen tarjetas de buses para un día, en Kyoto por ejemplo. Nosotros nos enteramos porque nos lo explicó una señora muy amable. Nos dijo que a veces los conductores tenían de esas tarjetas y se podían comprar. No investigamos más el tema porque nos fuimos al día siguiente y tampoco cogimos muchos buses, pero si tenéis planificado ver Kyoto y coger mucho el bus, la tarjeta es la mejor opción.
Si optáis por no coger tarjeta porque vais a coger el bus una vez, tened dinero suelto o cambiad nada más subir en el bus en la zona donde está el conductor.
En los buses y en otros transportes como el tranvía, la entrada se hace por donde ponga 入口 (leído iriguchi), que es la entrada. Se entra por la mitad, por donde nuestra salida. Y se sale por nuestra entrada, o 出口 (deguchi), porque allí es donde se paga, al final (sí, todo muy loco y al revés que nosotros. Me imagino que ellos aquí piensan lo mismo).
Tienes que estar atento a la estación en la que entras y mirar la pantalla. En muchos buses se saca un ticket con un número (el número de tu parada) y al finalizar el trayecto, miras la pantalla y ves el dinero total que tienes que pagar, porque va cambiando, no tienen tarifas fija. Al salir, se lo das exacto al conductor, que o es un crack contando monedas o es muy confiado y piensa que vas a pagar lo que te toca (sutiles diferencias entre países…).
Sólo me queda añadir un párrafo final a esta entrada. El transporte era una de las cosas que me preocupaban más en el viaje. El no saber hacerme entender, el no entenderlos a ellos y lo peor, perderme en medio de Japón. Pero no os preocupéis. Es fácil, son muy organizados y está todo en inglés. No vais a tener ningún problema, así que tranquilos y ¡a disfrutar el viaje!
En una de las entradas para lo
que creo puede serviros de información si vais a viajar a Japóno lo estáis planeando, es sobre el servicio
de mensajería de la empresa Yamato, conocido como Kuroneko o takkyubin (o
Ta-Q-Bin).
Yo no las tenía todas conmigo, os
voy a ser sincera, pero habíamos leído la entrada en japonismo.com y al final
nos decidimos a mandar las maletas a diferentes lugares, más que nada porque
resultaba imposible llevarlas por todos los lados con comodidad tal cual
habíamos organizado el viaje.
Utilizamos el servicio en tres
ocasiones: una en Kyoto para enviarlas a Kanazawa, otra de Kanazawa para
mandarlas a Tokyo y la última, a Narita. En cada una aprendimos una cosa
diferente. Y es que, a pesar de que la entrada de japonismo.com es excelente,
faltaba información práctica para gente que no tiene ni idea de japonés, no
sabe qué poner y desde luego no sabe qué significa cada uno de los colores de
los papelotes que te dan. Así que espero que mi experiencia os pueda ayudar.
Primero de todo, tranquilizaros.
Funciona bien. Son profesionales y puntuales, al menos enviando las maletas a
hoteles. Es más, en su página web (http://www.kuronekoyamato.co.jp/en/), hay
una sección llamada «traveling to Japan» en donde os explican cómo hacerlo.
Pero ya os vamos avisando que si bien la página está en inglés, nosotros no
vimos formulario alguno que lo estuviera, y la gente de los hoteles apenas
hablaba inglés (exceptuando en Osaka y Tokyo y, cómo no, en el aeropuerto), así
que dependiendo de donde os mováis, no esperéis ayuda.
Básicamente descubrimos tres
cosas en tres hoteles diferentes(esto
es como aquel que va subiendo de nivel y desbloqueando logros): Hay dos colores
diferentes, el papel naranja, y el papel morado. El papel naranja significa que
nosotros lo pagaremos cuando recojamos lo que mandemos y el papel morado, es
que lo pagas cuando lo envías. En Tokyo la chica de recepción nos comentó que
es mejor hacerlo en morado porque hay hoteles que no aceptan las maletas si no
están pagadas, así que nosotros al mandarlo a Kanazawa tuvimos bastante suerte.
Recomendación: rellenarlo en morado.
Otra cosa que nos comentó la
chica de Tokyo es que existe la posibilidad de mandar todo como un grupo de
maletas y que te hagan descuento. Así pues, el precio descendió de los casi
12.000 yenes por seis maletas hasta los 10.000 por hacerlo en grupo. Si tenéis
posibilidad, ya sabéis. Sobre los tiempos, nosotros no nos quisimos arriesgar a
hacerlo en 24 horas, así que las mandamos para que hubiera 48 horas mínimo,
pero por ejemplo en japonismo.com ellos sí lo han hecho con 24 horas, así que
lo mismo se puede. Nosotros no quisimos probarlo así porque nos movimos mucho
de una ciudad a otra.
Os explico a continuación qué
tenéis que rellenar.
1. Código postal y número de teléfono del lugar a dónde lo mandas. Si es un hotel, te lo facilita internet. Importante, aquí tienes que poner quién lo recibe. Es preferible poner el nombre de la persona que tiene la reserva del hotel a su nombre en la zona de receiver's name, así lo asocian rápido en recepción.
2. Código postal y número de teléfono del lugar adónde lo mandas. Pones tu nombre en shipper's name.
3. Importante: la fecha en la que lo quieres recibir.
4. Una pequeña descripción de lo que es.
5. La hora a la que lo quieres recoger. Esto de todas formas creo que en cuestión de hoteles no es tan exacto, creo que lo dejan en recepción ese día y ya lo recoges cuando llegues. Nosotros siempre tuvimos las maletas cuando hicimos el checkin.
Lo que no está marcado, lo rellenan ellos.
Está la opción de hacerlo en grupo, por lo que te hacen un descuento. Os añado imagen:
En este caso, sólo rellenamos la parte de la izquierda y la fecha de entrega, todo lo demás lo hicieron o en el hotel o en Yamato.
Espero que os haya servido para vuestro viaje a Japón y para despejar dudas. ¡Espero comentarios!
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